¿Qué es el duelo congelado y cómo identificarlo?

El duelo es una fase que se vive cuando alguno de los vínculos sociales y/o emocionales de la persona se rompe de manera temporal o definitiva. Estos eventos se pueden vivir tras el sepelio, el fin una relación amorosa o frente a la muerte de un ser querido.

Cuando se experimentan estás pérdidas abruptas el ser humano se ve afectado en todas sus áreas, dificultando su capacidad de ver al futuro y conocer el camino a la superación de la pérdida.

Es importante mencionar que el duelo se vive de manera distinta en cada ser humano, hay quienes lo transitan de manera natural mientras que otros pueden desarrollar un duelo patológico que puede afectar la calidad de vida.

Aunque se conocen diversos tipos de duelos hoy te compartiremos información sobre el duelo congelado.

¿Qué es el duelo congelado y cómo identificarlo?

Se le llama duelo retardado o congelado a la situación en la que el doliente pospone su dolor o reacción ante la pérdida, se trata de personas que evitan demostrar sus emociones por la situación y como sistema de defensa evitan hablar de la situación o hacer cualquier demostración afectiva al respecto.

El nombre de este tipo de duelo patológico se le otorga porque la persona congela su proceso para ser enfrentado luego, este se va acumulando desarrollando reacciones silenciosas que pueden afectar a nivel físico y psicológico.

Puedes identificar un duelo congelado al notar que a la persona le cuesta reaccionar a la pérdida por un periodo mayor a tres o cuatro semanas. No muestra ningún tipo de embotamiento afectivo e incluso huye de la confrontación con el tema.

Es necesaria la intervención de un profesional para definir el punto en el que se encuentra la persona en relación a su duelo.

¿Cómo saber si tengo un duelo congelado?

Tal como mencionamos al principio, cada persona atraviesa el duelo de diferente manera, por lo que la personalidad de cada individuo influye en el proceso.

Para saber si hay un duelo congelado es importante identificar cual es nuestra postura hacía la demostración de las emociones, métodos de canalización de estás y tomar en cuenta el tiempo en el que vivimos la pérdida.

Un duelo congelado puede pasar desapercibido durante meses y años, afectando a largo plazo el desarrollo emocional y social de la persona ya que el dolor se va acrecentando.

¿Crees que puedes tener un duelo congelado? Evalúa los siguientes aspectos en tu vida actual, si identificas alguno, te recomendamos acudir con un profesional que te ayude a liberar tus emociones y cerrar el duelo.

Negar la pérdida:

No hacer frente a la situación evitando hablar del ser fallecido, visitar los lugares que frecuentaba o incluso hacerte cargo de sus pertenencias materiales.

Adiciones o cambios en la conducta:

Aislarte en el uso de alguna droga, alcohol e incluso actividad riesgosa que ayude a tu mente a enfocarse en objetivos diferentes al dolor experimentado con la pérdida.

Enfermedades repentinas:

Pueden deberse a una reacción psicosomática, al no expresar los sentimientos estos salen a través del cuerpo como alergias en la piel, caída del cabello, dolor muscular o cambios en el proceso digestivo (gastritis, diarreas, intolerancias, etc.).

Cómo saber si tengo un duelo congelado

Daños en las relaciones afectivas:

Desapego de las personas cercanas, aislamiento e incluso buscar refugio en otras actividades que producen la pérdida afectiva de otros miembros de la familia.

Reacciones extremas:

Se puede convertir en un persona irritable e hipersensible a las situaciones a su alrededor, llevando a reacciones violentas o emocionalmente explosivas que dañan su capacidad social y profesional.

Falta de interés por el futuro:

Se pierde el interés por logros personales, se destruyen las metas así como el interés de llevar una vida disciplinada, motivada, etc.

¿Qué hacer si un familiar atraviesa un duelo congelado?

Si identificas a un familiar con un duelo congelado lo ideal es ayudarle a conectar con un profesional que le guíe por un proceso de gestión saludable de sus emociones. Algunas personas se resisten a la ayuda profesional por lo que podemos sugerirte lo siguiente para iniciar el proceso.

Ten paciencia al hablar con el familiar con duelo congelado:

Tal como lo mencionamos antes, sus emociones y habilidades sociales están nubladas por la incapacidad de gestionar el dolor.

Antes de proponer cualquier actividad es necesario que conozcas su predisposición, puedes intentar acudir a él/ella a través de otros métodos como actividades deportivas, juegos o arte para que empiece la conversación.

Haz propuestas que lo saquen de la rutina y que sean saludables:

Puedes pagar una clase de prueba en un deporte que sabes que le gusta o llevar artículos de arte para hacer algo juntos.

Durante estás actividades se despeja la mente, se liberan hormonas diferentes y se puede abrir un canal de comunicación.

Proponer un espacio para su expresión emocional:

Convertirse en una persona que lo escuche sin juicio, ofrecer el uso de diarios escritos que le motiven a drenar sus sentimientos e incluso proponer grupos de apoyo o personas sin vínculo afectivo con las que pueda conversar.

Es clave ayudar a la persona a reconocer que está atravesando por un proceso que está limitando sus propias capacidades y que, a pesar de ser muy difícil, tiene salida. Es decir, mostrarle que aún viviendo emociones tan densas es posible encontrar la luz y reconectar con la vida.

Peligros de un duelo congelado

Peligros de un duelo congelado

Un duelo congelado puede arrastrar a la persona que lo vive a desencadenar problemas afectivos con sus seres queridos, perder a su pareja, lastimar la relación con sus hijos e incluso afectar su desarrollo profesional en el trabajo.

Con el paso del tiempo se puede desarrollar una situación de depresión compleja e incluso enfermedades psicosomáticas o trastornos compulsivos.

La solución del duelo es parte esencial para la liberación emocional de la persona, ocultar o negar las emociones no genera una situación positiva.

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